Latinoamérica

3.6. Impactos sobre el medio ambiente.

El segundo aspecto que caracteriza la presencia problemática de las empresas chinas en Bolivia tiene que ver con los impactos sobre el medio ambiente. Ahora bien, al igual que en el anterior acápite, el análisis crítico que realizamos sobre este aspecto no tiene que ver con apuntar una problemática exclusiva a China. El modelo económico capitalista causa impactos sobre el entorno natural en todos los rincones del mundo. Nuestro énfasis sobre China tiene que ver, entonces, con la importancia que ha adquirido este país como socio bilateral de Bolivia y por la significativa presencia de sus empresas en el país.

De la misma manera que con la puesta en práctica de una súper-explotación laboral, el desarrollo exponencial de la base productiva industrial de China también supuso el desarrollo de una economía de alto impacto sobre su medio ambiente. Como señalamos en el capítulo primero, el desarrollo industrial de China conllevó a una contaminación sin precedentes, que no sólo afecta a China, sino también a sus vecinos.

Pero los impactos del capitalismo chino sobre el medio ambiente, también se extienden al resto del mundo a través de las acciones de sus empresas, y a través de las obras que ejecutan. Sin embargo, en lo que respecta a la presencia de China en el extranjero, en los últimos años esta potencia se ha preocupado más por mejorar su imagen a nivel internacional. De esta manera, con relación a las inversiones en el extranjero, y la participación de sus empresas en obras de gran envergadura en otros países, China también ha adoptado medidas para la mitigación de impactos ambientales.

Este documento tiene como objetivo establecer parámetros ambientales para el otorgamiento de préstamos, así como para el financiamiento de obras en el extranjero. El tenor del documento, desde el inicio, da cuenta de que China ha comprendido que, para culminar su posicionamiento como economía global dominante, también debe ocuparse del tema ambiental. Pero siempre, enfatizando en la continuidad del desarrollo: “proteger el medio ambiente es proteger la productividad y mejorar el ambiente ecológico es desarrollar productividad” (Exim Bank, 2016: 3).

En este sentido, el documento señala el rol fundamental del sistema financiero para impulsar, dirigir y monitorear las políticas ambientales. De esta manera, el objetivo del documento es señalar el compromiso del Exim Bank de impulsar financiamientos “verdes”, tanto en China como en el resto del mundo. O, en los términos del propio documento:

[…] el Banco ha establecido el enfoque de “apoyar activamente el desarrollo de industrias respetuosas del medioambiente y ecológicas y la economía circular y baja en emisiones de carbono; apoyar a las empresas globales para que participen en proyectos ecológicos y respetuosos del medio ambiente; cumplir con las obligaciones de cuidado ambiental, y promover el crecimiento verde global, ya que todo el mundo enfrenta los desafíos que trae el cambio climático” (Exim Bank, 2016: 13).

Siguiendo con el documento, desde 2007 el Exim Bank de China fue el primer banco chino en establecer requisitos ambientales para el otorgamiento de créditos. En este marco, el banco establecería lineamientos específicos para cada tipo de industria, a la hora de otorgar financiamientos. Por otra parte, el documento señala cuatro negativas, a la hora de evaluar el otorgamiento de créditos en China:

  1. No se otorgan créditos a proyectos que no tengan evaluaciones de impactos ambientales, así como estudios de uso de energía y tierra;
  2. No se otorgan créditos a proyectos que no se subordinen a las políticas gubernamentales y del propio banco en materia ambiental;
  3. No se otorgan créditos a proyectos que hayan sido calificados para ser eliminados por el gobierno;
  4. No se otorgan préstamos de capitales de trabajo que violen las reglamentaciones de las normativas ambientales vigentes (Exim Bank, 2016: 21).

Además, en los casos en que se otorgan créditos a países extranjeros, la evaluación para los mismos debería acomodarse también a los estándares de los países anfitriones. Y, en caso de que las normativas y procedimientos en materia ambiental de los países anfitriones sean insuficientes, “el Banco revisará los proyectos relevantes con referencia a los estándares chinos o las normas internacionales” (Exim Bank, 2016: 22).

Asimismo, el documento señala que el banco debe aplicar procesos de seguimiento posterior al otorgamiento de los créditos. A saber:

  1. Para los proyectos de construcción que aún se encuentran dentro del período de construcción, el foco de la inspección se centra en el impacto ambiental y social real causado por la construcción del proyecto junto con la implementación del resultado de las medidas tomadas para controlar y eliminar dicho impacto.
  2. Para los proyectos finalizados, la atención se centra en si los prestatarios o los propietarios del proyecto han obtenido documentos de aceptación de la protección del medio ambiente al finalizar el proyecto.
  3. Para los proyectos que aún están en desarrollo, se presta atención de forma persistente a los perfiles de riesgo ambiental y social.
  4. Para los prestatarios que no cumplen con los estándares de consumo de energía y protección ambiental, o que violan las regulaciones gubernamentales relevantes, se establece un mecanismo de salida de crédito para el riesgo de protección ambiental. (Exim Bank, 2016: 23).

Sin embargo, a pesar de estas políticas recientes, las obras que ejecutan las empresas chinas, algunas que son financiadas por créditos del EXIM BANK, han tenido problemas por daños sobre el medio ambiente. Ahora bien, es importante distinguir las denuncias contra las empresas chinas propiamente dichas, de las denuncias contra ciudadanos chinos particulares. No se pueden confundir ambas porque caeríamos en una lectura sesgada y conservadora.

Las denuncias de impactos sobre el medio ambiente de las empresas son las que nos interesan en este caso, pues nos permiten dar cuenta de un problema estructural que caracteriza al mundo corporativo: la manifestación de intenciones de cuidado del medio ambiente se queda, generalmente, en simples intenciones.

Por otra parte, los problemas ambientales en la construcción de mega-obras como las carreteras conllevan, inevitablemente a daños en el medio ambiente, por lo tanto, tampoco se trata de señalar que es un aspecto que caracteriza únicamente a las empresas chinas. Se trata, en todo caso de dar cuenta de otro de los aspectos negativos de las relaciones desiguales en las que Bolivia se inserta hasta el presente.

Las denuncias que se encuentran en los medios de comunicación son de distinta índole y tienen que ver, principalmente, con los proyectos carreteros.

  1. En octubre de 2016, la revista Datos Bolivia, publicó una nota sobre denuncias contra Sinopec, en el proyecto carretero doble vía Puente Yapacaní-Puente Ichilo, donde que la empresa habría estado enterrando “desechos tóxicos como aceite, llantas y otros residuos de la construcción de carreteras en el río Ichilo” en las cercanías del río[1].
  2. En enero de 2017, surge otra denuncia, esta vez contra la empresa Sinohydro, a cargo del proyecto carretero Santa Cruz – Cochabamba, por la tala ilegal de 6,8 hectáreas de bosque en las riberas del río Surutú. La propia Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierras (ABT) anunció, el mismo mes, el inicio de acciones legales contra la empresa[2].
  3. En 2018, la empresa China Railway, encargada de la construcción de la carretera Rurrenabaque – Riberalta, fue denunciada por el exterminio de fauna silvestre. Cabe aclarar que estas acusaciones no tenían que ver tanto con daños provocados por las obras, sino por agravios de algunos funcionarios de la empresa, el problema es que los mismos tuvieron lugar durante la ejecución de las obras.

Tanto el proyecto carretero Santa Cruz – Cochabamba, como la carretera Rurrenabaque – Riberalta, son obras financiadas por China. La primera por el Gobierno Popular de China, la segunda por el Exim Bank. Sin embargo, no se conoce de intervenciones o amonestaciones por parte de las entidades financiadoras, siguiendo con lo establecido en sus documentos oficiales.

Por otra parte, éstas no son las únicas denuncias contra empresas chinas, si consideramos otros sectores económicos, también existen denuncias, como en 2014, contra la Empresa Minera Jungie Mining Industry S.R.L., por la contaminación del río Jayaj Mayu, en la parte alta del Pilcomayo[3]. Una denuncia similar tuvo lugar en 2012, contra las empresas mineras Andacava y Kumurana, una de las cuales tendría participación de capitales chinos, por la contaminación del río Vitichi, en el departamento de Potosí. Sin embargo, en el caso de estas denuncias es más difícil recurrir al escrutinio de las entidades del país asiático.

En cambio, en el caso de los proyectos llevados a cabo por empresas estatales como Sinohydro o la China Railway, no sólo deben ceñirse a los estándares y la legislación ambientales de Bolivia, sino que deben someterse al escrutinio del Estado chino.  Adicionalmente, en los casos en que se trata de obras financiadas por el Estado boliviano, o por otras entidades financieras, como es el caso en Bolivia, debería haber un escrutinio también por parte de estas instancias.

A estas denuncias se deben sumar los posibles impactos que puedan causar obras de gran envergadura que todavía no se han realizado, pero que se prevé que sean financiadas por China y/o cuenten con la participación de empresas chinas. Por ejemplo, uno de los proyectos que se prevé realizar y que causará importantes daños sobre el medio ambiente es la mega-hidroeléctrica de Rositas, que mencionamos en una sección anterior, a realizarse en el Río Grande, entre Chuquisaca y Santa Cruz.

Según un análisis realizado por Marielle Cauthin (2018), para Fundación Solón, este mega-proyecto afectará a tres áreas protegidas: Área de Manejo Integrado Serranía del Iñao; Área de Manejo Integrado Río Grande – Valles Cruceños; y el área protegida municipal Parabanó. De acuerdo con el análisis, los daños que causaría el mega proyecto en términos de impactos sobre la fauna y la flora serían cuantiosos. La represa afectaría el hábitat de más de 1.000 especies de la fauna de la región, algunas en peligro de extinción, así como más de 2.500 especies de la flora, muchas de éstas endémicas. Además de estos daños deben incluirse los impactos sociales: se prevé que el área de influencia directa de la represa será de 45.251 ha, y el área de inundación será de 44.900 ha, afectando trece comunidades campesinas guaraníes.

Es probable, en este caso, que los fondos de 1.000 millones de dólares para la obra, que será financiada por el China ExIm Bank, todavía no se hayan desembolsado debido a que todavía no existe un Estudio de Impacto Ambiental debidamente elaborado. Sin embargo, lo curioso de este caso es que a pesar de no haberse realizado el EIA, el Estado boliviano ya firmó un contrato con la Asociación Accidental Rositas, compuesta por la China Three Gorges y la China Water & Electric, además de la boliviana Reedco srl.

Estos señalamientos no tienen que ver con estigmatizar a las empresas chinas, sino con señalar que los riesgos de impactos importantes sobre el medio ambiente son un aspecto inevitable de los grandes proyectos de infraestructura. Pero estos riesgos se amplifican cuando, por ejemplo, los Estudios de Impacto Ambiental no son realizados de manera objetiva, por entidades independientes y que no tienen ninguna relación con las obras. Esto también está determinado por la lógica corporativa, cuyo principal interés son los beneficios económicos de la ejecución de las obras, antes que la funcionalidad de las mismas o los posibles impactos que éstas puedan generar.

El caso de la Asociación Accidental Rositas

 

Un caso que permite ilustrar mejor la cuestión de la presencia de las empresas chinas, y que implica esto en la relación Sino-Bolivia, es del proyecto hidroeléctrico Rositas. Como ya señalamos, el financiamiento para este proyecto proviene del EXIM BANK de China, con un valor de 1.000 millones de dólares. Y, al tratarse de un proyecto cuya ejecución está a cargo la Empresa Nacional De Electricidad (ENDE), de acuerdo a lo establecido en el D.S. 2574, emitido por el gobierno del MAS el 3 de noviembre de 2015, su ejecución debe ser llevada a cabo por una empresa china.

La gran mayoría de las empresas que se presentaron a las tres licitaciones para el proyecto hidroeléctrico Rositas son de procedencia China. Pero eso no es todo, sino que también todas estas empresas están relacionadas. A continuación, elaboramos una breve descripción de algunas las principales empresas chinas que se presentaron a las licitaciones, tanto para la construcción de la central, como para la realización del estudio ambiental:

1.- Dongfang Electric International Corporation, empresa estatal china que se especializa en la construcción de equipos para la generación de energía, así como la construcción de centrales de energía térmica, hidroeléctrica, nuclear y a gas.

2.- Powerchina Limited, empresa estatal china especializada en la construcción de plantas de generación de energía de distinta índole. Entre sus principales subsidiarias se encuentran: Sinohydro, Kunming Engineering Corp. Ltd., e Hydrochina.

3.- China Gezhouba Group (CGGC) empresa especializada en la construcción de plantas hidroeléctricas, es subsidiaria de la estatal China Energy Engineering Group Co. (CEEC).

4.Harbin Electronic Company Limited (HEC), empresa especializada en la construcción de hidroturbinas y otros equipos. Al igual que la China Machinery Engineering Corporation (CMEC), es subsidiaria de la CNEEC, que a su vez es subsidiaria de la estatal Synomach.

5.- Yellow River Engineering Consulting Co. (YREC), empresa estatal especializada en el manejo de cuencas y proyectos de hidroenergía. Es una de las empresas chinas que propone servicios de mayor calidad.

Todas estas empresas tienen en común que son de propiedad del Estado chino. Por lo tanto, a pesar de que se presenten como varias firmas compitiendo bajo un esquema de libre mercado, la selección de cualquiera de éstas termina favoreciendo siempre al Estado chino. A saber, a la burocracia oligarquizada de este país.

En lo que respecta a la Asociación Accidental Rositas (AAR), empresa con la que el Estado boliviano ya firmó el contrato para le ejecución del proyecto, está conformada por tres empresas: la China Three Gorges Corporation (TGC), la China International Water & Electric Corporation, que es una subsidiaria de la primera, y la empresa boliviana Reedco SRL. Esto es lo que pudimos indagar sobre estas empresas:

1.      La China Three Gorges Corporation (TGC) es una empresa estatal autónoma china, fundada en 1993, para la realización del megaproyecto hidroeléctrico de “Las Tres Gargantas”, en el río Yangtze (el tercero más grande del mundo, después del Nilo y el Amazonas). Una vez que concluyó la construcción de dicho proyecto, esta entidad adquirió un estatus de autonomía y se hizo cargo de la administración de la represa “Las Tres Gargantas” convirtiéndose en la empresa con mayores ingresos anuales (125.000 millones en 2016).

2.      La China International Water & Electric Corporation (CWE), es una empresa contratista de construcción en el extranjero, que fue adquirida en 2008 por TGC y que, desde entonces, le sirvió como plataforma para emprender negocios en el extranjero. Ambas empresas han incursionado, ya sea de manera separada o en asociación, en la construcción hidroeléctricas en diferentes lugares del mundo, sobre todo en países en vías de desarrollo, dando lugar a escenarios de conflictividad.

La tercera empresa es la boliviana Reedco srl., sobre la cual existe escasa información. Es una empresa constructora mediana, entre cuyos principales trabajos se hallan la construcción de puentes, rehabilitación de carreteras y la construcción de estructuras de fierro. Sin embargo, no es posible acceder a algún portafolio de la misma.

Este caso concreto muestra cuál es la manera de operar de China, y permite comprender por qué los créditos externos que otorga también deben ser entendidos como Inversiones Directas públicas: las obras financiadas por el Estado chino son ejecutadas por empresas estatales chinas, y las compras de equipos financiadas por créditos chinos también favorecen a empresas chinas.

Este aspecto se suma a la otra característica que hemos señalado a lo largo de este apartado, sobre que las empresas chinas que operan el extranjero, no sólo no invierten directamente (el inversionista es, una vez más, el Estado), sino que su participación también consiste en la ejecución de otro tipo de financiamientos. En el caso boliviano, por ejemplo, las empresas chinas ejecutan más proyectos de los que financia su país.


[1] Ver nota en: http://www.datos-bo.com/Bolivia/Sociedad/Denuncian-a-empresa-china-por-dao-ambiental La misma noticia fue publicada por Página Siete, entre otros medios de comunicación: http://www.paginasiete.bo/nacional/2016/10/4/denuncian-china-sinopec-contaminar-ichilo-112176.html

[2] Ver nota en: http://www.paginasiete.bo/economia/2017/1/5/anuncia-proceso-empresa-china-sinohydro-122678.html

[3] Ver nota en: http://www.erbol.com.bo/noticia/regional/30072014/denuncian_que_empresa_china_tambien_contamina_cuenca_de_pilcomayo

Categorías:Latinoamérica

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