ANF, La Paz, 20 de junio de 2018

La empresa española con capitales chinos Eptisa advierte que la hidroeléctrica afectará a 23 comunidades de las cuales 10 serán inundadas, así como al 6,95% de tres Áreas Protegidas circundantes al río Grande, donde también se prevé la construcción de otras hidroeléctricas.

En junio de 2017, la empresa española con capitales chinos Eptisa presentó a la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) el informe de diseño final de la central hidroeléctrica Rositas, según documento hecho público por la Fundación Solón. Sin embargo, el Gobierno a través del ministro de Energía, Rafael Alarcón, negó conocer el documento y anunció el estudio de impacto ambiental para el mes de agosto.

Según el documento, luego de construir la central hidroeléctrica de Rositas se construirían las centrales de Cañahuecal y La Pesca, a las que luego se sumarían otras cuatro represas sobre el Río Grande, en una zona con una ocurrencia actual de sismos en el grado cuatro (4°). Solo Rositas, como primera represa afectará a 23 comunidades e inundará 10 de éstas.

A pesar del desmonte estimado de 28.512 hectáreas de bosques de la zona de inundación en cuatro años, no se garantiza que las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) producidos por la represa disminuyan; mucho pero, se afectará el 6,95% de la superficie de tres áreas protegidas (AP). Los impactos más críticos en la fauna tienen que ver con la afectación de al menos 22 especies de peces que ya no podrán migrar aguas arriba, ni alimentarse ni reproducirse debidamente.

Consultado sobre el estudio denominado “Informe final de diseño final de la Central Hidroeléctrica Rositas”, que lleva los logos de ENDE y Eptisa, el ministro Alarcón respondióa ANF: “no conozco el informe que usted hace mención”.

El titular de Energía negó que se esconda información y aseguró que no se hace nada en Rositas. “No estamos haciendo absolutamente nada en Rositas, solo el estudio de impacto ambiental”, dijo.

Eptisa también realizó la actualización de las propuestas de los estudios históricos de prefactibilidad que planteaban la construcción de siete centrales hidroeléctricas con represas de gran tamaño a lo largo del Río Grande en las localidades de Seripona, Cañahuecal, Las Juntas, Ocampo, Peña Blanca, La Pesca y Rositas.

Al respecto, Alarcón dijo que se sabe hace 30 años que hay nueve aprovechamientos para hidroeléctricas sobre el Río Grande. “Es información del pasado, no voy a emitir criterio mientras no tenga el estudio de impacto ambiental”, señaló.

Hidroeléctrica Rositas: ¿qué le dice Eptisa a ENDE en su informe final?

Represas sobre el Río Grande

El esquema de represas que planteó Eptisa después de la central de Rositas, es que se construyan la central de Cañahuecal y la central de La Pesca, como segunda y tercera. El argumento técnico es la mayor contribución de potencia y energía y su contribución a la regulación de caudales. En ese entendido, ENDE ya contaría con el estudio de factibilidad del proyecto hidroeléctrico de Cañahuecal.

El estudio de Eptisa calcula que durante la construcción de obras se tendrá un máximo de 3.500 trabajadores, de los cuales, unos 250 serán operarios con necesidad de oficinas. La superficie que necesitarán para viviendas, oficinas y otros servicios será de unos 38 mil metros cuadrados (m2). La instalación deberá tener una capacidad de dotación de agua potable de 4 litros por segundo, esto sin contar la carga para el saneamiento interno: aguas residuales y desechos humanos.

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Afectaciones socioambientales

El estudio a diseño final, estima que Rositas afectará a 23 comunidades, de las cuales 10 serán inundadas. Las comunidades -llamadas “asentamientos humanos”- que se encuentran dentro el Área de Influencia Directa (AID) y que serán directamente afectadas por el embalse serían 10; mientras que los predios de un total de 23 comunidades serán afectadas por todo el proyecto.

El desmonte alcanzaría a 28.512 hectáreas del bosque seco boliviano-tucumano transicional (50%) y del bosque chiquitano transicional (41%).

Durante los cuatro años que se estima dure el desmonte, se cuantificó la extracción de una biomasa de 6.8 toneladas que será dispuesta como madera en venta y/o como leña. Las especies maderables ubicadas en el área de desmonte son 13 y dentro de éstas las de mayor valor comercial son: cuchi, curupaú, jichituriqui, momoqui, soto, tajibo y verdolago.

El estudio advierte que ni desmontando el 90% de los bosques se reducirán los gases de efecto invernadero (GEI) producidos por la represa.

Eptisa estimó la producción de GEI desde el embalse, sobre todo como consecuencia de la descomposición de la biomasa. Su principal conclusión es que existen “varios elementos de incertidumbre”.

“Las emisiones de represas construidas en zonas tropicales como la de Rositas pueden generar fuertes emisiones de GEI, al punto que ni con el desmonte del 90% de los bosques se reducirían las emisiones de gas metano emitido por desgasificación del agua que pasa por las turbinas, la descomposición anaerobia de materia orgánica (…) y por la degradación de la biomasa que queda inundada en la misma represa”, señala el documento.

También se alerta de la afectación del  6,95% de la superficie de tres áreas protegidas como son el Parque Nacional  Área Natural de Manejo Integrado Serranía del Iñao, el Área Natural de Manejo Integrado Río Grande – Valles Cruceños y la Reserva Municipal de Parabanó.

Las áreas (des)protegidas de Rositas

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JMC

También puede ver:

Lo que necesitas saber sobre las empresas chinas detrás del proyecto “Rositas”

Las áreas (des)protegidas de Rositas

 

 

 

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