China

Las acciones de Trump pueden no tener un final feliz

Gregory Daco, China Daily, 9 de abril de 2018

La guerra de palabras entre los Estados Unidos y China se ha intensificado rápidamente en los últimos días. El jueves, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, subió la apuesta en la batalla comercial con China, sugiriendo aranceles adicionales sobre 100 mil millones de dólares de bienes importados desde China, además de los 50 mil millones anunciados el martes.

Acumulativamente, los 150 mil millones de dólares de aranceles amenazados por Estado Unidos representan el 30 por ciento de las importaciones totales desde China y apenas el 5 por ciento del total de las importaciones estadounidenses. Y los 50 mil millones de dólares de aranceles amenazados por China representan casi el 40 por ciento del total de las importaciones chinas desde los Estados Unidos.

Si China responde “en especie” a estos 150 mil millones de dólares de aranceles amenazados por Estados Unidos, la pérdida acumulativa en el PIB de ambos países podría alcanzar el 0,3%, con una potencial pérdida de 300.000 empleos en Estados Unidos. Es importante señalar, sin embargo, que estas amenazas de aranceles estarán sujetas a negociaciones, por lo que no deben ser consideradas como finales.

¿Dónde está el botón de “reiniciar” cuando se lo necesita?

Una escalada en las tensiones comerciales representa un creciente riesgo a la baja para nuestro pronóstico global de referencia, al tiempo que la administración de los Estados Unidos parece determinada a reducir el déficit comercial de los Estados Unidos y frenar las ambiciones estratégicas de China declaradas en su plan “Hecho en China 2025”. Con los datos del comercio exterior de Estados Unidos mostrando un creciente déficit comercial en febrero -el más considerable desde 2008- y un déficit acumulativo con relación a una China en expansión -el déficit fue de 65.2 mil millones de dólares hasta la fecha, casi 11 mil millones más en comparación con el mismo período en 2017- nosotros (en Oxford Economics) tememos que las tensiones puedan escalar aún más en las semanas a venir.

En este contexto, vemos dos rutas potenciales. La primera asume que, de manera similar a la saga de aranceles sobre el acero y el aluminio, vamos a ser testigos de una desescalada de las tensiones una vez que ambas partes negocien los términos del intercambio -de manera tal que los aranceles finales representen tan sólo una pequeña fracción de las amenazas iniciales. La segunda ruta supone que estamos en una pendiente resbaladiza hacia una guerra comercial. De hecho, la reciente reorganización del Gabinete en los Estados Unidos indica un círculo de asesores presidenciales que se adhieren estrechamente a la visión mundial de Trump, lo que aumenta los riesgos de una guerra comercial total.

¿Cuánto daño podría ocasionar un conflicto comercial?

Las amenazas de aranceles sobre las importaciones desde China podría representar acumulativamente 150 mil millones de dólares, aproximadamente el 30% de las importaciones. Pero considerando que estos aranceles serán sujetos a negociaciones -un proceso de comentarios públicos de 60 días que incluye comentarios hasta el 11 de mayo y una audiencia pública el 15 de mayo- un conflicto comercial bien puede ser evitado. Pero si estallara una guerra comercial, tendría un efecto pronunciado sobre el comercio bilateral y mundial.Los Estados Unidos y China sufrirían una desaceleración significativa en el crecimiento real de su PIB -una pérdida acumulativa de aproximadamente un punto de porcentaje- y la economía global crecería a un 2.5%  en 2019, versus el 3.0 por ciento en la línea de base.

China puede verse tentada a responder de nuevo “en especie”. Pero dado que “solo” importó un total de 131 mil millones de dólares de bienes de los Estados Unidos en 2017, esto limita sus opciones de represalia directa. Sin embargo, China puede tomar represalias a través de otros canales, incluidas las ventas de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, o interrumpiendo las cadenas de suministro de bienes que son esenciales para las empresas estadounidenses.

Es importante destacar que China ha desafiado los aranceles de 50 mil millones de dólares propuestos por Estados Unidos ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), mientras que la eurozona y el Japón se han sumado a la cruzada de Estados Unidos contra el supuesto robo de propiedad intelectual por parte de China. Aunque sabemos que el arbitraje de la OMC es un proceso lento -medido en meses- es, sin embargo, alentador ver que los organismos internacionales todavía se utilizan como un medio de comunicación entre las diferentes partes para resolver las disputas comerciales. Esto de hecho es un rayo de esperanza.

 

El autor es jefe de la división de Economía de Estados Unidos en el Oxford Economics.

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